Administrador y redactor de El Rincón Nipón.

lunes, 24 de octubre de 2016

¿Cómo funciona un fansub?





Seguro que todos vosotros alguna vez habéis visto algún anime o habéis leído algún manga recurriendo a algún fansub, ¿verdad? Unos minutos de visionado o de lectura para el disfrute del público es un trabajo bastante más largo para la gente que traduce o subtitula este contenido, así que vamos a ver cómo funciona esto de los fansubs.


Todo este largo camino comienza con la obtención de una raw, del contenido original con el que vamos a trabajar, ya sea un capítulo de anime, una película o el escaneo de un manga con mayor o menor calidad. Aunque la subida de estos archivos no es del todo legal (y menos en Japón), siempre hay alguna "trampa" con la que ciertos usuarios comparten este contenido y así pueda llegar a manos de los fansubbers.

La traducción del anime


Una sola persona puede bastar para haceros llegar el anime subtitulado hasta vuestros discos duros. Sin embargo, los fansubs más grandes reparten las tareas entre sus miembros, que se dedican cada uno a una tarea. El software principal que más se usa durante toda la sesión de traducción es el Aegisub.

Tras la obtención de la raw se siguen dos pasos ordenados, desordenados o en paralelo (un miembro dedicado a cada paso), que son la propia traducción de los diálogos y del texto en pantalla, y el llamado timeo. Este último consiste en marcar el tiempo en el que entra cada línea de diálogo o de texto, y también el tiempo en el que dicha linea termina. Una vez que tenemos la traducción y el tiempo de cada línea, se fusionan los archivos en el Aegisub, la mayor parte de las veces copiando y pegando el texto. Generalmente se traduce desde el japonés, pero cada vez es más frecuente traducir de otros idiomas (chino, inglés o francés, los más frecuentes) aunque se pierda esa "esencia" simplemente por ahorrar trabajo; es más fácil encontrar gente que sepa inglés que gente que sepa japonés.


Más o menos lo mismo ocurre con los karaokes. Algunos fansubs tienen miembros dedicados a hacer este primer paso de traducción y timeo pero solo con las canciones del anime: el opening y el ending; incluso alguna canción que puede salir entre medias. En este caso, es común ver karaokes con la letra en rōmaji (mirad la lección de Los silabarios del curso de japonés para comprender mejor este término), en kanji e incluso la traducción en nuestro idioma. La única "dificultad" de este paso es sincronizar cada sílaba de las canciones con las sílabas del texto del subtítulo para poder crear efectos propios de los karaokes.


Justo después de la traducción, del tipeo y del karaoke, vienen dos de las cosas más importantes para los subtítulos en vídeo. Primero, la corrección. Aparte de reglas gramaticales y tipográficas, se han de seguir ciertas reglas para que todos los capítulos de una serie o varias películas de la misma serie tengan coherencia. Por poneros un ejemplo, en un shōnen de acción, los ataques de los personajes deben (o deberían) de ser siempre los mismos; no queda bien llamar al mismo ataque Gia Fōsu, Gear Fourth o Cuarta Marcha en diferentes capítulos de One Piece. Se escoge un nombre, como mucho se puede traducir, pero siempre respetando los mismos nombres de ahí en adelante.

La letra blanca con borde azul, ideal para Happy (Fairy Tail)

Mientras un miembro corrige las traducciones y los karaokes, otro se dedica a los estilos del texto. En los fansubs currados, las traducciones añaden una etiqueta de qué línea pertenece a cada personaje, de qué líneas son carteles, letreros, matrículas... Y esto es facilitar el trabajo a quien se encarga de los estilos. Esto de los estilos es el tipo de letra que se emplea en los subtítulos, el color de la fuente (que puede ser el mismo o variar para cada personaje), el borde de la fuente, si la fuente lleva o no una sombra (para facilitar la lectura), el tamaño de la fuente y la posición de cada línea de texto dentro de la imagen. Es un trabajo mucho más sencillo de lo que parece, pero a veces hay que corregir fallos si la fuente que se ha escogido no incluye ciertos símbolos, o algunos caracteres pueden ser ilegibles a cierta resolución.


Ahora toca el encodeo o renderizado. Tenemos dos archivos principales: el vídeo y un fichero de subtítulos. Este último incluye toda la información acerca del tiempo de cada línea, del texto que se muestra en pantalla, de la posición y el estilo de los textos, e incluso del karaoke. En ocasiones, también se incluye el archivo de la fuente seleccionada para los subtítulos, para que el vídeo se visualice exactamente igual a como se ha traducido. Aquí tenemos dos opciones. Se puede renderizar el vídeo junto con los subtítulos para que aparezcan "impresos" en el propio vídeo, con los inconvenientes de que el usuario que lo descargue no puede cambiar el tipo de letra, el color o el tamaño de los subtítulos, no puede desactivarlos y tampoco se pueden incluir varias pistas de subtítulos en cada vídeo, y requiere tiempo y un ordenador mínimamente potente. O también se pueden fusionar todos los archivos en un fichero .mkv en un proceso más sencillo, que no requiere un ordenador potente, se pueden incluir varios archivos de subtítulos (por ejemplo, español, inglés, japonés...), se pueden desactivar, se puede modificar el tamaño, el color o la fuente... Pero puede dar lugar a una mala experiencia de visualizado en ciertos televisores o reproductores si el tipo de fuente no es el adecuado para su visualización en según qué medio. El tamaño del archivo y las propiedades del vídeo y del audio pueden ser muy importantes para el perfecto disfrute del anime.


Una vez tenemos el archivo, se sube a internet y listo.

La traducción del manga


Aunque parezca más fácil traducir el manga, frecuentemente puede ser todo lo contrario. Para traducir un manga, se numeran los bocadillos y las onomatopeyas, y el traductor se dedica a hacer su labor. Lo bueno del manga es que el traductor puede añadir notas o explicaciones de lo que ha escrito para facilitar la comprensión al lector, sin tener que modificar la esencia del manga adaptando el texto a frases hechas en nuestro idioma. Tras la traducción, el texto lo revisa un corrector y también se siguen unas pautas para que los nombres no cambien cada capítulo.

Ahora viene la parte realmente complicada: la edición de imagen. Generalmente con el Adobe Photoshop, primero se suelen aplicar filtros a la imagen para que no se aprecie la suciedad, la distorsión de perspectiva o algún desperfecto del escaneo principal. Además, hay partes del manga que necesitan ser redibujadas para que no se noten los textos escritos detrás, o para alargar algún bocadillo y poder colocar mejor el texto dentro de él. Los bocadillos, además, hay que vaciarlos para poder escribir encima de ellos.

 


Ahora el mismo editor o un nuevo miembro se encargan de escribir el texto de la traducción en los diferentes bocadillos. El tema de las onomatopeyas suele quedar a decisión de cada fansub; algunos transcriben las onomatopeyas con nuestro alfabeto, mientras que otros prefieren dejarlas y anotar debajo de cada viñeta la transcripción y, normalmente, la traducción o el significado que tienen.


Ocasionalmente se decide colorear alguna parte del manga como añadido, alguna viñeta o alguna página que tenga especial relevancia en la historia, que tenga toques humorísticos, o picantes... En cualquier caso, también pueden haber dibujantes que se encarguen de colorear, o se puede tomar este contenido prestado de otro fansub o de alguien que haya subido dicho dibujo a internet, previa autorización del autor.


Ahora solo queda publicar el manga en internet para que la gente pueda disfrutarlo en su casa. Normalmente se comprime en un archivo (.zip o .rar) que contiene las imagenes para poder ser visualizadas en aplicaciones de tablets o móviles que soporten dichos archivos. Como nota, las extensiones de estos archivos se renombran a .cbz y .cbr ("comic book zip" o "comic book rar") para indicar que ese archivo comprimido corresponde a un cómic.

Las "guarradas" de la traducción de manga y anime


Sé que existen mejores y peores fansubs. Por poneros ejemplos en español, el manga de One Piece se publica en numerosos fansubs en nuestro idioma y entre muchos de ellos compiten por ver cuál es el primero en publicar para que la gente entre y descargue, con el consecuente impacto en la calidad de la publicación. Y en la mayoría de las ocasiones, esto ocurre para llevarte a la mayoría del público a tu página, que descargue tu contenido y, entre medias, hacer pasar al usuario por varias páginas de anuncios o acortadores de enlaces para que el autor de la página gane dinero en publicidad. Esto es lo menos ético que se puede hacer en internet con un contenido que no es tuyo, que pertenece a terceros y todavía más cuando el cometido de un fansub es la divulgación, no el ánimo de lucro. En el caso comentado anteriormente, tenemos fansubs como JokerFansub que es de los primeros en publicar One Piece, y en el lado contrario tenemos a otros como Gotei Konoha no Fansub, que tarda más tiempo (días o semanas incluso) y la calidad siempre es destacable.


Como veréis en la imagen superior, el cambio de fuentes, de estilo de escritura, el cambio de "beries" a "berry" (la moneda de One Piece) y la multitud de faltas de ortografía y fallos tipográficos de estas publicaciones hacen sangrar los hogos. "Pero somos los primeros en publicar One Piece, danos like en Facebook y haz click en nuestra publicidad".

Quizás los horrores de ortografía sean lo segundo peor que puede pasar en este mundo de los fansubs. Esto juntado a la falta de experiencia, de ganas o de conocimientos de algún traductor (por ende, también de corrector) pueden hacer que te quieras pegar cabezazos contra una pared de hormigón armado. Sobre todo cuando una niña muy rara te dice que se "reboza" de felicidad.


Por un lado tenemos a los traductores inútiles (que no vagos) que solo usan el traductor de Google para ahorrar tiempo. Adivina qué quieren decir...


Esto puede llevar a traducciones demasiado literales que, aunque nos duela admitirlo, pueden llegar a ser graciosas...


No es lo mismo decir "voy a degustar este pescado" que "voy a darme placer con este pez"...

Pues así, queridos lectores, funcionan en líneas generales los fansubs.

Una vez que hayáis comprendido el enorme trabajo que hay que hacer para que podamos descargar estos archivos y disfrutarlos, pensad en que hay gente que vive de ello en distintas editoriales y distribuidoras. Aunque yo sigo perteneciendo a un fansub (que publica mangas que no son ni serán licenciados en España), no defiendo la piratería de contenido del que podemos disfrutar a un bajo precio de mano de las diversas distribuidoras que operan en nuestro país. Así que os animo a seguir comprando manga y anime legal para premiar de verdad el fantástico trabajo de la gente que hay detrás de nuestras frikadas favoritas.

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